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Empieza tu viaje hacia el bienestar

Como psicóloga dedicada, ofrezco un enfoque cálido y compasivo para ayudarte a superar los desafíos que puedas enfrentar. Mis servicios abarcan desde el tratamiento de la ansiedad y la superación de traumas hasta el acompañamiento en tu viaje de crecimiento personal. Ya sea que te encuentres lidiando con trastornos específicos o simplemente busques fortalecer tu bienestar mental, estoy aquí para brindarte el apoyo necesario. Juntos, podemos trazar un camino hacia una vida más equilibrada y satisfactoria. ¡No estás solo/a en este viaje!

En los trastornos de ansiedad el sistema nervioso simpático está muy activado, la hormona cortisol (hormona del estrés) está muy alta y la persona necesita calmar el miedo y los síntomas físico-emocional-cognitivo de la ansiedad.

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Apariciones bruscas en un periodo definido y pasajero de un malestar muy elevado de ansiedad, con síntomas físicos como taquicardia, sequedad de boca, mareo, temblores; síntomas cognitivos como ideas de peligro extremo, preocupación muy intensa, aparición de pensamiento obsesivo, catastrofista y taquipsiquia (pensamiento muy rápido) todo ello cursando con una emoción de miedo intensa. Normalmente se empieza por un ataque de pánico pero se suelen repetir más veces en la mayoría de los casos.

Me gusta enfocar este acontecimiento tan desagradable como un aviso de que algo internamente hay que revisar, y seguramente el tema vaya de aprender a quererse un poco más o tratarse con más amabilidad, en el día a día. Estas crisis son toda una explosión de síntomas, por tanto tenemos que ver cuánta tensión hemos ido acumulando con el tiempo, para ir trabajando esos aspectos que trabajan por debajo de los síntomas, y que no son para nada tan fantasmagóricos ni le tenemos que tener tanto miedo en realidad.

Muchas personas que experimentan un acontecimiento traumático en su vida suelen desarrollar trastornos de ansiedad y del estado de ánimo con el paso del tiempo, y si esos traumas son de la infancia, también trastornos de personalidad. Evidentemente no todo el mundo desarrolla síntomas, pero sí que casi todas las personas adquieren condicionamientos (pensemos en un perro maltratado, cuando le intentamos acariciar sale corriendo), en los humanos pasa algo parecido aunque no se nota con tanta claridad ya que somos seres complejos.

El trabajo necesario cuando existen experiencias traumáticas se trata de desvincular lo aprendido que nos bloquea, aquellas decisiones tomadas en función a un trauma (Ejemplo: nunca jamás confiaré en un hombre, o decido inconscientemente ahora yo usar a los hombres, etc) y integrar aquella experiencia de una manera que de más paz internamente. En mi consulta utilizo en EMDR para trabajar los traumas.

Recordaremos el evento traumático junto con el aprendizaje adquirido o condicionamiento, haremos una técnica de estimulación a través de los ojos y poco a poco iremos metiéndonos en una nueva interpretación más realista a día de hoy, más adaptativa. La palabra clave aquí es la resiliencia y los nuevos caminos psicológicos.

Este tipo de ansiedad suele tener más vigente la variante mental-cognitiva. Apareciendo pensamientos de hiper-preocupación por variables asuntos que son desproporcionados o magnificados con respecto al impacto real o probable que tendrán en la realidad. Las personas con este tipo de ansiedad realmente creen sus pensamientos y les dan mil vueltas en su cabeza hasta acabar teniendo una ansiedad muy elevada.

Esta ansiedad puede ser incapacitante y si no lo es, se sufre mucho ya que hay dificultad para dormir, obsesión con el tema que te preocupa y síntomas físicos de ansiedad. En este caso, suelo empezar por la gestión de esos pensamientos, la toma de conciencia y la vuelta a la realidad. En segundo lugar tenemos ver cómo se aprendió esa manera de ver el mundo con tanta alerta, quizá en la infancia o de más adelante, de modo que veamos qué función cumple esta alerta continua de preocupaciones y realizar esa función de otra manera.

A veces nos vamos deprimiendo por un cúmulo de situaciones y sensaciones sostenidas a lo largo de un tiempo que nos han dejado K.O. y esto puede suceder en cualquier edad, clase social, género y circunstancia. Sentimientos de vacío y tristeza abrumadores. Hay momento mejores y peores pero la depresión también puede llegar a ser incapacitante. Si es leve, seguramente podrás seguir trabajando y teniendo una vida social y familiar más o menos funcional, aunque lo sufras en la intimidad, la moderada y la depresión grave son avisos del sistema psicológico, una caída grande de los niveles de serotonina (incluso de noradrenalina y dopamina).

A nivel general, se suele trabajar con los pacientes de depresión tanto dentro como fuera de las sesiones. Durante las sesiones hablamos acerca de los sentimientos, cómo enfocar los aspectos más dolorosos de su vida, tanto actuales como pasados, elaborando una nueva narrativa más integradora y buscando la paz interior así como ser cada vez más realista y recuperar el poder personal y la autoestima. La parte de fuera de la consulta consiste en realizar pequeñas grandes acciones aun sin ganas, con el objetivo de restablecer los niveles de serotonina y neurotransmisores óptimos (un pequeño acto social de quedar con un viejo amigo, dar un paseo, algo de ejercicio, comer saludablemente, evitar tóxicos, etc.)

Como en todas las dolencias psicológicas, además de los síntomas tenemos que ver qué te ha llevado a la depresión, si tu sistema de creencias aprendido en la infancia, si el cúmulo de situaciones adversas o duras de tu vida, el cansancio, la saturación…Todo ello para ver de qué nuevas necesidades te tienes que hacer cargo ahora en tu vida.

Será necesario un proceso terapéutico ya que en la depresión como en otros desajustes psicológicos hay capas o niveles:

  • Los acontecimientos desencadenantes
  • Comprender qué te ha llevado a enfermar o caer
  • Restablecerte
  • Sistema de creencias, condicionamientos pasados, posibles traumas, afrontamiento de algunos aspectos importantes.
  • Evitar las recaídas futuras

Haremos un tratamiento multidisciplinar psiquiatra y psicólogo. Ya que es necesario en el trastorno bipolar el uso de medicación estabilizadora. Desde la psicoterapia trabajaremos todos aquellos aspectos desestabilizadores para la persona, de modo que la persona pueda tener una vida realmente plena y feliz, reduciendo al máximo los periodos maniacos o hipomaniacos o bien las depresiones. En el caso de ya encontrarse en uno de los dos periodos, trabajaremos cada uno para conseguir la estabilización y la calma

Todos hemos tenido alguna vez una crisis vital en el que sentimos un fuerte malestar, sea por el motivo que sea (asuntos de la pareja, hijos, familiares, problemas en el trabajo, etc.) ese sentimiento de vacío o descontento de repente, épocas de apatía o desmotivación, bloqueo, cansancio, situaciones duras de la vida que se nos hace cuesta arriba gestionar. No tienen por qué desarrollar ningún trastorno de ansiedad ni depresivo pero sí se consideran en «una mala época».

A muchas personas también les pasa la llamada «crisis existencial». Quizá viven con todas las comodidades de nuestro país y nuestro tiempo, pero sienten que no les llena. Es algo realmente profundo y abrumador así que en terapia solemos servir de guía y apoyo, como espacio de encuentro de tus verdades profundas para ir encontrando el verdadero sentido de tu vida así como gestionar esos momentos de malestar, ver qué te bloquea para poco a poco poder salir de la crisis y poder vivir en paz, tranquilos y plenos.

Un duelo es un tiempo de «dolor», es la reacción que tenemos cuando perdemos a una persona importante en nuestra vida, con la cual teníamos una relación de apego. No sólo se vive un duelo cuando ha muerto alguien. Hay duelos muy duros también cuando una pareja se separa, cuando los hijos se van de casa, cuando mi mejor amiga decide que ya no quiere salir más conmigo, etc. se trata de un desajuste en la situación vital.

Necesitamos personas con las que compartir el amor en cualquiera de sus vertientes, tener confianza en ellas y que nos sirvan de referente. Cuando se van de nuestras vidas no nos queda otra opción que pasar una época de dolor y altibajos emocionales, un proceso de duelo tiene varias fases y si, se acaba pasando, aunque eso no significa que olvides a la persona sino que te acostumbras a vivir sin ella.

En psicoterapia lo interesante es que la persona elabore el duelo sanamente, es decir, que se permita llorar, sentir el dolor, sabiendo que se va a pasar, aprender nuevos recursos, no aislarse, no sentir culpa ni vergüenza, el sentimiento de desesperanza y soledad para algunas personas.
No hay una receta mágica ni cómo se deben hacer las cosas, lo importante es ir poco a poco y paso a paso, sin meter las emociones de dolor debajo de la alfombra así como tampoco llegar a deprimirse.

Es importante diferenciar la tristeza de un duelo de la depresión, ya que ésta es un cuadro clínico y es diferente, pero claro, ¡¡se parece!! porque la tristeza cuando es muy grande nos quita energía, ganas, motivación…pero no es depresión, es tristeza.

 Fases del duelo:

  • Shock o negación
  • Enfado por la situación, No aceptación
  • Tristeza (comienza la aceptación de la situación…no te queda otra)
  • Más tristeza (esta es la fase que más se parece a la depresión y puede durar un poco más de tiempo)
  • Aceptación y nuevas maneras de vivir sin esa persona

No todas las personas pasan por las mismas fases (hay personas q no pasan por la 1 y la 2, por ejemplo, o que se quedan años en la 3 y 4 o se quedan bloqueadas o traumatizadas. Pero por regla general, la mayoría pasan por estas fases en ese orden. La psicoterapia ayuda a avanzar en el duelo y elaborar y digerir bien todo ese dolor, para poder seguir la vida, hacia delante.

Las fobias son miedos extremos e irracionales hacia algún elemento, animal, persona o situación. Muchas de ellas pueden resultar incapacitantes. La terapia que realizo tiene como objetivo principal descubrir la función o el sentido inconsciente que tiene la fobia para ver qué necesidad o conflicto subyacente hay en ella, y por tanto poder desarrollar otras estrategias de afrontamiento o satisfacción de necesidad no cubierta. 

Muchas veces, al igual que los trastornos psicosomáticos, la persona no tiene en la conciencia qué es lo que le produce miedo en realidad. El caso clásico de fobias de Freud es aquel niño con fobia a los caballos que en realidad tenía miedo de su papá pero no podía tenerlo en la conciencia, ya que era su única figura de apego, su madre había muerto cuando era bebé y vivía con su padre, lo necesitaba.

Se trata del fenómeno llamado «desplazamiento». Se desplaza el objetivo del miedo de un lugar a otro. Puedes tener miedo a la muerte y tener fobia a las arañas. Trabajaríamos el miedo a la muerte y después la ruptura del condicionamiento de la muerte con las arañas. En este tipo de miedos también utilizo la terapia cognitivo conductual, para poder exponernos poco a poco a esos estímulos ya condicionados de pánico y que no supongan tanta ansiedad.

Realmente no hace falta estar mal para acudir a terapia. Todos tenemos maneras de ser, condicionamientos del pasado o patrones de actuación que aprendimos como mecanismos de defensa para el mundo y puede que nos fuese bien con ellos, pero llega un momento que no nos sirven, se quedan obsoletos. 

Bajo mi punto de vista, es algo que todos nos merecemos, descubrir cómo ser cada vez más amoroso y compasivo, vivir cada vez más conectado con el presente, el aquí y ahora y vivir en armonía con todo lo que te rodea. Eso sí, nunca saltándose ese trabajo de poner límites, superar miedos, asumir dolores. 

En terapia se le suele llamar el desarrollo de «el guerrero espiritual» ya que para llegar al amor supremo y la compasión o un nivel de conciencia elevado, primero ha de aprenderse a estar equilibrado, gestionar emociones, frustraciones, patrones de relaciones, sanar los condicionamientos generacionales de tu familia, etc. Por eso la palabra guerrero porque se ha de ser valiente y honesto para querer crecer de verdad.

Muchas personas necesitan desarrollar una gestión especial con alguna emoción concreta como la ira, la frustración o la tristeza. A veces es abrumadora o intensa esa emoción y debemos encontrar estrategias sanas para poder encontrar el equilibrio.

En el lenguaje cotidiano se entiende agorafobia como miedo a espacios abiertos. No obstante, en la rama clínica de la psicología llamamos agorafobia a un cuadro de ansiedad concreto que consiste en miedo o ansiedad a lugares o situaciones que pueden provocar pánico o ataques de pánico. En realidad el miedo es a que te de un ataque de pánico o te vuelva a dar. 

Tiene un componente obsesivo de preocupación. Estos lugares o situaciones suelen ser montar en autobús, hacer cola, hacer un examen (no por el examen sino por no poder salir), subir en un ascensor, estar en una situación en la que salir sería embarazoso. También puede suceder el miedo repetitivo de que en estos lugares o situaciones ocurra algo embarazoso como vomitar, perder el control, necesidad de ir al baño, perderse, etc. Puede llegar a ser incapacitante y hay personas que finalmente les cuesta mucho salir de su casa.

En este trastorno de ansiedad trabajaremos paso por paso, para ir abriendo cada vez más abanico de posibilidades. Cómo gestionar las crisis de ansiedad y perderle tanto el miedo a las crisis o a los momentos «vergonzosos» porque no son tan vergonzosos en realidad, ni estamos tan solos… Aprender a confiar un poco más y ser algo más realistas, en vez de escuchar tanto a la mente en pánico. 

Es un trastorno complejo y requiere un proceso terapéutico. Según mi experiencia en todos estos años acompañando a personas con este tipo de ansiedad, lo que de verdad sana a las personas con agorafobia es aprender a amarse y respetarse a uno mismo, tomarse la vida con menos peso y saber que ser y estar en la vida no es un peligro.

El ritmo acelerado de la sociedad nos afecta indudablemente a la salud. Cada vez hay más personas con estrés crónico o con ansiedad o depresión producidas por un ritmo de vida demasiado rápido. Esta exigencia de productividad continua por parte del mundo actual nos hace querer sentirnos «útiles» para sentirnos valiosos, pero realmente tenemos nuestro propio valor por quién somos, no por lo que hacemos. 

Las personas con estrés tienen niveles elevados de la hormona cortisol, segregada por las glándulas suprarrenales. Debemos introducir conductas y tiempos de descanso y de bajar la alerta y el exceso de exigencia para dar paso a una manera más amable de funcionar. 

Trabajaremos formas de compensar segregando la hormona contraria: oxitocina. Esta hormona aparece naturalmente en nuestro torrente sanguíneo cuando damos un abrazo, mantenemos una conversación íntima, acariciamos a nuestra mascota, jugamos con nuestros hijos, escuchamos música bonita, etc.

Las personas que han sufrido un trauma impactante en su vida pueden tener este cuadro sintomático que consiste en reviviscencias del sueño (flashbacks), pesadillas, problemas de sueño, disociación, irritabilidad y ansiedad, hipervigilancia. 

En la mayoría de los casos, utilizo la metodología EMDR para poder gestionar mejor el trauma sufrido. El trauma en sí puede ser tanto experimentado como observado vicariamente (por ejemplo, haber sido testigo de cómo una persona ha matado a otra en una pelea)

Se trata de un patrón relacional. Tiene que ver con el estilo de apego que aprendimos a tener con nuestros progenitores. Es una forma aprendida y automática. En terapia aprendemos a poner los límites para que el apego con las personas que amamos y nos relacionamos sea sano, recíproco y equilibrado. 

En la terapia utilizaremos mucho la palabra, el trabajo con los aprendizajes que ya no nos sirven, desarrollar autoestima y autosostén emocional. A veces no se tiene esa tendencia con anterioridad pero sí con una persona concreta. En ese caso tenemos que ver qué está ocurriendo en esa relación en concreto… ¿quizá mucha adrenalina? ¿intensidad? ¿altibajos? ¿momentos muy buenos y muy malos? ¿reencuentros pasionales que «merecen la pena»? porque esas situaciones producen mucha dopamina, un neurotransmisor que nos da felicidad pero que dura muy poco tiempo activo en el cerebro. 

A veces algunas personas me dicen que no saben cómo salir de una relación tóxica y finalmente descubren que es el circuito dopaminérgico lo que les atrapa en esa relación. En ese caso lo trataríamos como una adicción, como si fuera droga o videojuegos.

El TOC es un trastorno duradero que consiste en la aparición de pensamientos incontrolables y recurrentes (obsesiones) que suelen tener un carácter desagradable o pavoroso. 

Estos pensamientos originan mucha ansiedad, miedo o culpa y puede desencadenar en una compensación comportamental (compulsiones), consistente en patrones repetitivos de conducta que tienen el objetivo de «evitar» que ocurra el contenido de las obsesiones. Hay personas que incluso no tienen mucha conciencia de las obsesiones y sólo sienten un deseo irrefrenable de realizar las compulsiones o incluso las llamadas «manías». 

Este cuadro clínico debe estar también supervisado por psiquiatría, ya que es necesario que junto con la psicoterapia, se utilice la farmacología para reducir la gravedad y frecuencia de las obsesiones y de la ansiedad. Normalmente las personas con este trastorno tienen unos niveles de serotonina muy bajos. Es necesario un proceso terapéutico; por un lado, para poder gestionar los síntomas y por otro lado, para revisar a un nivel más profundo los miedos, sistema de creencias, la lógica de pensamiento psicomágico, patrones relacionales, mecanismos de defensa, autoestima.

De pequeños aprendimos a formar nuestro autoconcepto a través de lo que los demás nos decían de nosotros, ya que de niños no tenemos aún desarrollada del todo la capacidad de autoreflexión y nos creemos todo lo que nos dicen. Para no creérnoslo, de niños, necesitamos que alguien nos diga que aquello que hemos oído sobre nosotros mismos no es cierto. 

El caso es que de mayores, algo de este funcionamiento sigue vigente y la mayoría de las personas vivimos sin preguntarnos quiénes somos realmente, qué valores personales me definen, qué aspectos de mi misma son los que más me gustan, son mi fuerte y potenciarlos.

La inseguridad suele venir de la mano de la baja autoestima. No poder tomar una decisión y darle mil vueltas a las cosas puede resultar agotador y/o desesperante. Normalmente hay miedos que están actuando en la inseguridad como miedo al rechazo, al fracaso, al éxito, miedo a equivocarse o hacer el ridículo son ejemplos de ello. 

Finalmente tanto en el caso de la autoestima como de la inseguridad, se trata de ser nosotros mismos con más calma, quitándole tanto peso a lo que no nos aporta, lo que no es tan importante y yendo a la verdad de quiénes somos y cómo queremos vivir nuestra vida.

Es uno de los temas más consultados en psicoterapia y uno de los motivos por lo cuales sufrimos más. Problemas de comunicación en la pareja, en la familia, con los amigos, con los compañeros de trabajo. Gestionar las propias emociones, protegerse o defenderse de las personas que nos agreden o abusan, es todo un arte y un trabajo que hemos de aprender. 

Lo que todos deseamos es tener relaciones sanas y amorosas, sea en el aspecto que sea, pero tenemos que revisar aquellos aspectos que nos cuestan más trabajo de nosotros mismos con respecto a los demás. No se trata de cambiar al otro sino de tomar decisiones propias con respecto a los demás. Y de hecho, a veces ocurre que cuando un miembro hace un cambio, el otro miembro también lo hace después.

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psicoterapeuta y Directora de Psinar

Isabel Clari

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Yo misma sufrí ansiedad durante años, sentí en mi propio cuerpo y mente la incomodidad extenuante de sus síntomas y los ataques de pánico. Tras avanzar en mi proceso de terapia personal y superar esta dificultad, descubrí mi camino: acompañar a otras personas.

Es un placer ser testigo de cómo otras personas salen del agujero de los condicionamientos que les han mantenido limitados durante años, para subirse al tren de la vida de una manera plena y consciente, confiando en sí mismas y en la vida y aprendiendo a aceptarse y amarse un poco más.

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