Crisis vital y estados ansioso-depresivos

Hay momentos en la vida en los que lo que antes te sostenía deja de hacerlo

No siempre ocurre por algo “grave” o claramente identificable. A veces es un cúmulo de pequeñas cosas, un desgaste silencioso, a veces una sensación de estar viviendo en automático. Otras veces sí hay un hecho que lo cambia todo: una pérdida, una ruptura, un cambio laboral, una mudanza, una enfermedad, el paso a una nueva etapa. Sea como sea, por dentro sientes que algo se ha descolocado. Eso que estás viviendo puede ser una crisis vital.

Una crisis vital no significa que estés fallando, que no puedes o que haya “algo mal” en ti. Significa que estás atravesando un punto de transformación, un momento en el que las viejas formas de entenderte, de relacionarte o de sostener tu día a día ya no encajan del todo con quien eres ahora. Es un tiempo de confusión, de preguntas, de fragilidad… pero también, aunque ahora no lo parezca, de posibilidad.

Puede que te notes más sensible de lo habitual. Que cosas que antes manejabas con facilidad ahora te sobrepasen. Tal vez te cueste tomar decisiones, concentrarte o disfrutar de lo que antes te daba placer. Es posible que te invada una sensación de vacío, de tristeza sin una causa clara, o una inquietud constante que no te deja descansar del todo. Tu mente puede ir y venir entre el pasado, con culpa o nostalgia, y el futuro, con miedo e incertidumbre. Y en medio de todo eso, tú intentando seguir como si nada.

Estados ansioso-depresivos

Los estados ansioso-depresivos suelen aparecer con frecuencia en estas etapas. No son etiquetas para encerrarte, sino formas de describir lo que te puede estar pasando por dentro. Por un lado, la ansiedad: esa activación constante, esa alerta que no se apaga, el cuerpo tenso, el pecho apretado, la sensación de que siempre falta algo por resolver. Dificultad para dormir, pensamientos repetitivos, anticipación de problemas que todavía no han ocurrido. Por otro lado, la parte más depresiva: el cansancio profundo, la falta de energía, la desmotivación, las ganas de aislarte, la sensación de que nada tiene demasiado sentido.

Y lo más desconcertante es que ambas cosas pueden convivir. Puedes sentirte agotada y, al mismo tiempo, incapaz de parar. Con la mente acelerada pero el ánimo por el suelo. Exigiéndote estar bien, rendir, responder a todo, mientras por dentro solo quieres que alguien entienda lo difícil que se te está haciendo sostener lo cotidiano.

Algunas personas se juzgan a sí mismas por estar así, además se sienten que no lo eligen. Te dices que “no es para tanto”, que otras personas están peor, que deberías poder sola. Pero lo que sientes es real. Tu malestar tiene una historia, un contexto, una lógica emocional. No es debilidad: es una señal. Tu cuerpo y tu mundo emocional te están pidiendo que pares, que mires hacia dentro, que te escuches con más honestidad y menos dureza.

En una crisis vital se remueven miedos antiguos, heridas que parecían cerradas, necesidades que llevaban tiempo en silencio. También se despierta el deseo, a veces muy profundo, de vivir de una manera más auténtica, más coherente contigo. Aunque ahora predomine el desconcierto, dentro de esta crisis hay una búsqueda: la de volver a encontrarte, la de reconstruir tu equilibrio desde un lugar más consciente y más amable contigo.

No tienes que atravesar este momento sola. Pedir ayuda en psicoterapia no es rendirse, es darte un espacio donde poder comprender lo que te pasa, poner palabras a lo que duele y descubrir recursos que quizás ahora no ves. Un acompañamiento terapéutico puede ofrecerte un lugar seguro donde explorar tus emociones, escuchar tu cuerpo, entender tus patrones y empezar, poco a poco, a recuperar claridad, fuerza y sentido. En las sesiones de terapia trabajaremos el sentido que tiene para ti esta crisis en tu vida, de manera que aprendas lo que tengas que aprender en este momento y continúes más fuerte, con una guía, quizá en una nueva versión de ti misma. Poder recuperar el centro, recuperar tu bienestar y tu estabilidad.

Si al leer esto sientes que algo resuena contigo, es posible que estés en uno de esos momentos de tránsito. No estás rota. Estás atravesando un proceso. Y, aunque ahora se sienta oscuro, también puede ser el inicio de una relación más profunda, compasiva y verdadera contigo misma.

ahora es el mejor momento

Te damos el apoyo y el equilibrio emocional para una vida plena

Psinar Psicoterapia, donde cuerpo, emoción y pensamiento se trabajan de forma conjunta para acompañarte en tus procesos de cambio, ansiedad, crisis vital o trauma. Un lugar seguro para reconectar contigo y recuperar tu equilibrio interior.